Algunas intranquilidades caucanas

La Primera: A todos los caucanos, partidarios y contradictores de Temistocles Ortega, nos debe tener muy preocupados los continuos señalamientos que se le vienen haciendo por malos manejos durante su gobernación. 
 
Aquí no se trata de cualquier ciudadano sino del hombre hoy políticamente más poderoso y el que sin duda alguna tiene las mayores posibilidades de representar al Cauca en el próximo Congreso de la República. Semejantes cuestionamientos contribuyen a fracturar el Cauca en un momento crítico de la historia donde los caucanos debemos hacer causa común.
 
Tampoco se trata de las acostumbradas disputas fratricidas locales sin mayor credibilidad, ¡no!! se trata de señalamientos realizados por gente de afuera con reconocido prestigio investigativo y de diferentes posiciones políticas tales como  Daniel Coronell, la Unidad Investigativa del Tiempo, la Contraloría General de la Nación, el Zar Anticorrupción, la W  y Caracol entre otros.
 
Y preocupa aún más cuando al leer columnas como la de María Jimena Duzán, se percibe un tufillo como si aquí se hubiera entronizado una organización criminal para gobernar. Sinceramente creo que todos los caucanos esperamos que esto no sea más que una errónea información pues tememos que al Cauca le suceda lo que les pasó a algunos departamentos vecinos y de la Costa Atlántica. 
 
Con la tranquilidad de la verdad considero que nuestro dirigente de marras debería demandar por calumnia y hacerse parte en los procesos a que haya lugar. Además, mucho apreciaríamos que Temistocles Ortega y los congresistas de la Unidad Nacional Luis Fernando Velasco, Carlos Julio Bonilla, Crisanto Piso y John Jairo Cárdenas, juntos y con la misma acuciosidad con las que tramitan sus proyectos de interés, hagan el cabildeo necesario y soliciten al Poder Judicial un esclarecimiento pronto de tan graves cuestionamientos. 
 
Finalmente y ante éstas circunstancias considero oportuno contarles a los jóvenes coterráneos que, excepto algunos casos aislados, aquí existió gente de la sociedad caucana, ricos y pobres, que prefirieron seguir su vida con honestidad antes que caer en las tentaciones de la mafia, el narcotráfico y la guerra sucia,
tentación en la que fácilmente cayeron otras regiones del país y esa es la senda, que con orgullo, debemos continuar pese a todas nuestras adversidades y contradicciones.
 
La segunda: Para la mayoría de colombianos cada vez es más claro que el gobierno Santos no pudo administrar apropiadamente las finanzas públicas y que su déficit, e inminente quiebra, lo ha venido financiando con recursos de deuda externa y reforma tributaria, y ahora trata de paliar tanto desacierto con la plata de la gente más pobre de éste país, como es proponer la disminución de los subsidios al consumo de energía de los estratos 1,2 y 3 tal como lo estipula el Proyecto de Ley del Presupuesto General de la Nación para el año 2.018
 
Para el Cauca, uno de los tres departamentos más pobres del país, con una pobreza que supera el 50.1% de la población es muy grave dicho desmonte pues está desconociendo la situación actual de los ciudadanos y sin que haya habido de manera previa una política pública de gradualidad.
 
En Colombia como siempre, la realidad avasalló la precaria planeación pues la asignación de dichos recursos aún se basa en la ya caduca estratificación y no en el ingreso real de los hogares. Además debemos recordar que contribuyó enormemente al actual déficit,  el desmonte que se hizo en 2.011 de los aportes que hacían los usuarios industriales el cual correspondía al  20% de su consumo, faltante que ahora pretenden cubra la gente pobre, que en el Cauca son la mayoría.
 
Aquí se trata de un tema de equidad, de redistribución del ingreso y nunca como zalameramente lo han hecho creer los comercializadores de energía entre ellos la Compañía Energética de Occidente (CEO), pues ellos lo que ven es una afectación a sus ingresos por la dificultad que eventualmente tendrían para cobrar el servicio. Me explico con un ejemplo local:
 
Según la ley, el Fondo de Energía Social (FOES) subsidia el servicio en los lugares declarados como “Zonas de difícil Gestión” pero para declarar esas zonas como tales se deben cumplir unos requisitos mínimos siendo el último de éstos, que la empresa prestadora del servicio haga un acuerdo con la comunidad y con sólo ese documento firmado es suficiente soporte para cobrar los subsidios. 
 
La CEO no fue capaz o no quiso hacer éstos acuerdos y prácticamente obligó a los ex trabajadores de Cedelca, hoy UTEN, quienes son sus mayores contratistas, a firmar dichos acuerdos en representación de las comunidades y con esos documentos han cobrado los subsidios de los estratos 1 y 2. 
 
Así pues, si al eventual desmonte le sumamos que un órgano de control la obligara a cambiar tan inmoral proceder, le implicaría un difícil cobro en esas zonas afectando con seguridad sus ingresos. Con éste breve ejemplo queda claro que la preocupación de la Compañía Energética de Occidente no es la gente sino su recaudo, ¿O será que nos van a bajar las tarifas de energía?

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