Caucanidad

Sin demeritar al valluno ni al quindiano, ni a ningún colombiano, el caucano es distinto. Para definir la caucanidad es imprescindible revisar la historia. Pueblos que se forjaron a lo largo de más de cuatro siglos en territorios despoblados y agrestes con padecimientos y penurias mucho peores que las actuales y que siempre superaban las dificultades creando una serie de usos y costumbres que terminaron por construir algo impensable en nuestra sociedad: la unión de un pueblo con una fusión de matices étnicos, gastronómicos, territoriales y culturales que hoy en día nos define como caucanos. Nosotros no copiamos, somos auténticos porque como muy pocos pueblos en Colombia tenemos un “ADN” en nuestra sangre que nos hace sobresalir ante los demás. El indígena caucano sobresale ante los indígenas de Colombia, el afrocaucano sobresale a los afros de otros territorios y el blanco caucano sobresale ante los blancos de otros lugares del pais. Nuestro “ADN” se fortalece precisamente por la fusión de estas razas que construyeron la caucanidad. Ya no existen razas solitarias. Estamos mezclados todos con todos porque después de más de cuatro siglos es imposible mantener la uniculturalidad y es por eso que sobresalimos ante los demás, porque nuestros roles los ejercemos en la sociedad con corazón, con alma y con la inteligencia ancestral adquirida que evita el avasallamiento de nuestra impronta.

Sin embargo y con mucha tristeza debo reconocer que los actuales legisladores caucanos no pudieron converger en la caucanidad. Cada uno sigue en un feudo ridículo creyéndose superior a nuestro pueblo. Peor aún, un par de “piscos” que ni siquiera son de la región y nos “representan”, vaya paradoja para un pueblo rebelde, orgulloso y auténtico encontrarse sometido a merced de gente que no porta nuestro “ADN”.

Los problemas que actualmente tenemos son consecuencia de la falta de caucanidad porque ante su ausencia acudimos a que otros los resuelvan  y ahí es donde los conflictos se agudizan porque cada actor foráneo ignorantemente expresa su opinión sobre nuestra tierra y piensa que tiene la solución. Grave error. Generalmente ocurre lo contrario. La ausencia de caucanidad nos somete a que el “rolo” de turno nos dicte cátedra caucana, el europeo con su visión “cosmopolita” haga “tejido social” en camionetas ostentosas con salarios impensables y el avivato corrupto foráneo venga a “colaborarle al departamento” para que después de asaltar sus arcas, huya, dinamitando aún más la frágil caucanidad existente.

La única forma de arreglar nuestros problemas es acudiendo a la caucanidad porque es el punto de convergencia dentro de la supuesta diferencia y para comenzar, tenemos que elegir gente caucana, preparada, indistintamente de su ideología política porque lo importante es la caucanidad. Es imprescindible un cambio mental, si no lo hacemos, seguiremos siendo “presa” de los foráneos que se frotarán las manos cada vez que tengamos un problema y tengamos que acudir a ellos para que lo “resuelvan”.

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