Día de la madre versus día de los borrachos

Marco Antonio Valencia Calle

Todos tenemos una madre. Y en teoría la madre es el ser más querido y respetado de la casa, y la fiesta del día de la madre debería ser una de las más especiales del año.

Pero ¿Por qué la gente riñe el día de la madre? ¿Por qué, según Medicina Legal, el día más violento del año es el día de la madre?  ¿Por qué los hospitales y estaciones de policía se congestionan de heridos y borrachos el día de la madre?

Las autoridades explican que la mayoría de los problemas que terminan en tragedia–del día de la madre- obedecen a la ingesta de alcohol, la intolerancia, la violencia contra la mujer, los conflictos de pareja, la violencia intrafamiliar.

Mi hermana que es psicóloga me explica lo que dicen las autoridades: “se trata, básicamente de ausencia de educación emocional”.

Mi esposa que es mamá, médica y autoridad en salud, me explica con plastilina: “… y muchos de esos muertos se evitarían si celebráramos el día de la madre sin licor”.

Mi abuela (que ya casi cumple cien años y tiene una tribu de más de cien personas a su alrededor), recuerda con sabiduría, que ella prohibió brindar con licor en reuniones familiares.

Un fiscal amigo de la casa me explica que generalmente alrededor de la fiesta de la madre se reúne toda la familia, que una vez alicorados aprovechan para resolver sus problemas personales que inician con discusiones y terminan en agresiones físicas y muchas veces en homicidios.

 Incluso, se sabe que muchos de los muertos son ocasionados en lo que las autoridades llaman “ajustes de cuentas o venganzas personales”, pues los agresores o sicarios suelen localizar a sus víctimas ese día en la casa de sus mamás.

Entonces el día de la madre se convierte en el día de la tragedia familiar. El día más bonito del año, en el más feo de la historia familiar.

El día que se le hace homenaje al ser más querido de la casa en el día más triste para su corazón. El día del sancocho de familia, se convierte en el día de los borrachos de la familia. Y eso no debería ser así.

La fiesta de la madre no es color de rosa para todos, ni un día bonito para muchos. Los policías y los médicos por ejemplo, y toda la gente que trabaja alrededor de ellos deben exponerse y sacrificarse más de lo normal. Para ellos no es día de fiesta, para ellos es un el día donde les toca ver lo más feo que tiene el ser humano: la estupidez con aguardiente.

Por las desgracias y tragedias generadas por el licor un día de la madre, muchas mujeres lloran la ausencia de sus hijos que están en la cárcel, huyendo…  o en el cementerio.

Es que el día de la madre se nos convirtió en “el día del borracho” y eso no puede seguir así. Como sociedad educada, como seres inteligentes, tenemos que evolucionar al concepto primigenio: el día de la madre es para la felicidad y no el día del aguardiente; es para la celebración y la reunión familiar, y no para embriagarse a lo bruto y matar al hermano.

Y si los problemas ya están identificados: “falta educación emocional y sobredosis de licor”, la respuesta de las autoridades debería ser más preventiva que curativa. E incluso, se debería decretar ley seca para que el día de la madre no sea el día del borracho.

Nosotros mismos, usted y yo, no  hagamos del día de la madre el día de nuestras desgracias. No hagamos del día de la madre el día del borracho. No celebremos con licor. Así, sencillito es el mensaje.

NOTA: Feliz día de la madre.

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