Julian Valencia Fernandez

Educación y posconflicto

La educación será siempre sinónimo de construcción de territorios de paz, equidad, prosperidad y algo fundamental en la educación del siglo XXI, la educación como  herramienta para  incentivar el sentido crítico en la formación humana. En este sentido, es fundamental que el gobierno nacional aporte más que la actual ley 1732 creada esencialmente para  enmarcar la ruta, la necesidad y la obligatoriedad  de la catedra de la paz en las instituciones educativas del país, norma pensada para   fortalecer y restablecer  la cultura de la paz, entendida como la apropiación de conocimientos y competencias ciudadanas para la convivencia pacífica, la participación democrática, la equidad, la pluralidad y el respeto por los derechos humanos.

Por tal motivo hay que recibir con  beneplácito, que el Ministerio de educación Nacional a través del viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media, Pablo Jaramillo, allá  anunciado que a través de la inigualable ayuda del Consejo Noruego de Refugiados en  unión con el MEN, se logrará atender a los excombatientes y la  población civil de las zonas aledañas a los puntos conocidos como las zonas de concentración donde los ex militantes hacen tránsito para incorporarse a la vida civil.

En sus declaraciones es importante destacar las siguientes palabras del viceministro :

“A  partir de esta oportunidad después de recibir educación de calidad esperamos que estas personas puedan acceder a mejores oportunidades y al final reconocer que la educación es un eje central en todo este proceso de consolidar la paz en nuestro país”, señaló este viernes el viceministro.

En su fase inicial, a través de este convenio se atenderán 8.500 personas, de las cuales 4.500 son ex combatientes de las Farc y 4.000 pertenecen a población civil de zonas aledañas. Se realizará por medio de procesos educativos flexibles de alfabetización en cuatro ciclos, que cobijan desde primer grado hasta la culminación de la básica secundaria, en noveno. Respecto a la inversión para este convenio se destinaron partidas por el orden de los 7.000 millones de pesos, de los cuales $4.500 millones serán aportados por la Embajada de Noruega; $2.000 millones, Gobierno Nacional, y $500 millones, otras entidades participantes.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante considerar  que esta oportunidad debe expandirse a las zonas más vulnerables del territorio nacional, pues estos espacios  pueden ser foco de nuevas formas de violencia. Así mismo, es fundamental y prioritario que la formación, los recursos y la política educativa, se concentre en el proceso base de la formación humana. Es decir, en los primeros años configurados en la educación primaria, pues es en estos iniciales espacios de conocimiento,  donde se pude educar con mayor éxito para la convivencia pacífica, la participación democrática, el respeto por la pluralidad, dando como resultado una educación para consolidar y preservar la paz en los territorios, esto permitiría el cierre de brechas educativas entre las zonas urbanas y rurales siendo la educación una gran oportunidad para avanzar en esa dirección.

Finalmente debemos considerar la importancia de nuevas inversiones para fortalecer el proceso educativo, pero no olvidemos que los esfuerzos  del gobierno nacional, también deben concentrarse en la población donde se han caracterizado focos de extrema pobreza, recordemos, que si el gobierno no puede garantizar las necesidades básicas insatisfechas, estos territorios pueden ser receptores de nuevos espacios de conflicto y eso es lo que una buena política educativa de Estado puede prever.

Eduquemos para la paz, por una nueva y mejor patria…

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