La Contraloría, Las Regalías y la Gobernación de Temistocles.

Enorme el daño que le hace el Contralor General de la Nación a las regiones cuando asevera en un comunicado de prensa que un proyecto en el Cauca por valor de 16.000 millones se “usaron en un asadero de pollos y en un spa”

La forma como se presenta dicho titular, causa rabia y estupor, pareciese que todo el dinero fue a parar allí y tiene como efecto construir en el imaginario colectivo la incapacidad de las regiones para manejar sus recursos.

Las Regalías es una lotería que merecidamente los departamentos se ganaron y hay que defenderlas como un instrumento de autodeterminación de las regiones, sin embargo para no permitir su centralización como ya se habla en Bogotá, las regiones no deben seguir dando tanta “papaya”, pues es la falta de trasparencia, de socialización y de pertinencia, lo que hace fortalecer tan absurdo argumento centralista.

Creo que uno de los trasfondos de esta forma de presentar noticias es privar a las regiones de dineros ya monetizados guardados en la banca para subsanar, ante la inminente quiebra del país, algunos compromisos del Gobierno Nacional.

Sin embargo no quiere decir lo anterior que se deba pasar por alto las graves acusaciones que se le hacen a la administración del ex gobernador Temistocles Ortega Narváez.  En días pasados el portal de internet Enlace Regional también la cuestionó por un proyecto panelero por valor de $29.000 millones donde denuncia sobrecostos superiores al 50%.

Muy preocupante la primera acusación pues de comprobar alguna conducta irregular podría ser el argumento del Gobierno Nacional para despojarnos de tan importantes recursos y respecto a la segunda, hay que decir que rara vez se ven denuncias con personas que dan la cara y no se ocultan en corrillos, pues existe el riesgo de una denuncia por calumnia. Ojalá los entes de control y la justicia resuelvan tan “bochornosas” acusaciones lo antes posible.

Ahora bien el doctor Temistocles debe reconocer su incuestionable representatividad en la comarca y que las investigaciones después del ejercicio público son algo normal y más si está libre de culpa. Pero también y por lo mismo, debe medir los efectos que tienen sus palabras pues argumentar cada vez que lo controvierten diciendo que se está fraguando una “conspiración” de las “oligarquías” para truncarle su carrera política sólo contribuye a fracturar más al Cauca, un departamento que históricamente lo ha apoyado cuando él lo ha necesitado y que no merece ese proceder.

Quiere él ante sus seguidores fungirse como un “rebelde con causa” y que ha conquistado el poder gracias a sus posiciones alternativas, vanguardistas e independientes. Nada más lejano a la realidad, sus éxitos políticos han estado acompañados del apoyo del establecimiento tradicional, su primera gobernación por el liberalismo, para el Consejo Superior de la Judicatura recibió el apoyo del Congreso de la República y finalmente en su segunda gobernación el apoyo del bloque santista-uribista de ese entonces.

Es cierto, como él lo afirma, que nunca se había invertido tanto dinero en el Departamento pues con las regalías que él tuvo en sus cuatro años le hubiera tomado al Cauca 30 años en condiciones normales, por eso los caucanos vemos en esos recursos nuestra tabla de salvación y pedimos que sean invertidos con pertinencia y trasparencia para que transformemos nuestro territorio antes que se acabe la bonanza.

Finalmente respecto al manejo de las regalías esperamos muchos caucanos que el actual gobernador mejore los resultados del Departamento pues según el Índice de Gestión de Los Proyectos de Regalías (IGPR), indicador construido por Planeación Nacional para medir entre otras cosas Trasparencia, Eficiencia y Eficacia, los resultados del Cauca son todos rojos, el puesto que ocupamos entre todas las entidades ejecutoras de regalías a nivel nacional es de 868 de 1.220, en el mismo Departamento la Gobernación está de 42 entre 47 y entre los departamentos ocupamos el puesto 29 de 33.

Quiero creer que todo es un infundio pues me cuesta creer que un “hombre del pueblo” haya malversado parte de las regalías del departamento con uno de los mayores índices de pobreza extrema de Colombia. De comprobarse una conducta inapropiada corroboraría una vez más que el buen gobierno y la cosa pública, no es un asunto de cuna sino de la responsabilidad social y el respeto que tenga cada individuo hacia los ciudadanos.

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