¿La unión hace la fuerza?

Parece que el viejo lema de que la unión hace la fuerza y que inspiró la creación de colectivos y partidos políticos está perdiendo vigencia en nuestro país. Una afirmación que se argumenta en la noticia de que para las próximas contiendas electorales para la presidencia de la república varios pre-candidatos pretendan presentar su nombre por firmas. Algo que no está mal, pero que desdibuja la visión de grupos políticos con aspiración de gobernar con propuestas firmes en materia de economía política, entre otras.

Cuando un partico político (llámese Conservador, Liberal, Centro Democrático, El Polo…) logra reunir a su alrededor mayorías quiere decir que tiene ideas fuertes, que tiene vocación de gobierno, que tiene líderes capaces. Presentar un nombre por firmas es un mensaje claro de rechazo a la tradición, a los principios, y ayuda a desdibujar la credibilidad de los partidos y su liderazgo.

“La unión hace la fuerza” no es una frase de cajón, es un principio de vida y de lucha en todos los aspectos del ser humano, y en la política con mayor razón.

En esa medida celebramos que haya candidatos que, firmes en la filosofía de sus partidos son capaces de someterse a consultas internas y a jugar con las reglas que se les impone su colectivo, y no se la juegan en aventuras protagónicas personalistas.

Candidatos que en principios e ideas políticas no son ni chicha ni limonada son peligrosos. Candidatos con vocación de gobierno por herencia familiar son sospechosos. Candidatos inflados por encuestas de ocasión son peligrosos.

Hacemos un llamado a la cordura, a volver a la vocación de poder de los partidos políticos. No se trata de hacer alianzas, que terminan imponiendo nombres e ideas raras; se trata de recuperar y ganar mayorías para así tener claridad política en la visión de país que se gobierna.

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