A María del Carmen Florez Fajardo

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Los que te conocemos, sabemos de tus cualidades, de tus virtudes y sobretodo de lo que más te caracteriza, el don que Dios hizo sobresalir en tu personalidad, la amistad. La amistad sin reservas, sin dobleces, sin temores y siempre incondicional.

Pero además siempre hemos admirado en ti el apego absoluto a la verdad, solo a quienes nos has permitido conocerte bien, sabemos que en eso jamás cedes, en la lucha constante por la verdad.

El amor por tu familia, por tu esposo y por tus hijos, la mirada franca con que los miras a los ojos son el testimonio de una conciencia tranquila en todas tus actuaciones, publicas y privadas, en las cuales solo dejas gratitud por donde sea que vayas.

Hemos leído con infinita tristeza el artículo escrito por la columnista María Jimena Duzán, un artículo fruto de la desinformación y de la capacidad de alterar la verdad a través de otros como ha sido la constante en nuestra comarca hace bastante tiempo.

Sabemos que has tratado de no hacer eco de infamias, pero ya en este punto debemos todos quienes te conocemos aunar esfuerzos contigo, de la mano de Dios como siempre, para luchar a tu lado en la promulgación de la verdad que pueda desvanecer de una vez por todas las calumnias y agravios que surgen de la manipulación de hechos y actos, que cometidos por otros, ahora buscan enlodar tu buen nombre.

Nadie jamás te ha conocido sobrenombres, ni siquiera de cariño, siempre te hemos conocido como María del Carmen, una mujer firme y coherente, con temperamento fuerte para hacer y decir las cosas que salen de tu corazón, pero también con la sensibilidad para que en cada una de tus actuaciones siempre esté por delante la generosidad.

A lo largo y ancho del Cauca sabemos cómo cada vez que han tratado de objetar tu honra, has salido avante de la mano de la justicia, estamos seguros que en ésta revictimización que hacen a tu nombre, motivados por personas cargadas de mentiras, por hechos por fortuna suficientemente esclarecidos por la justicia que solo dejan reconocimiento a tu enorme valor para luchar por la verdad, pues de todo este pasaje producido por la tormenta de la envidia sin medida, nuevamente sales fortalecida

Estamos dispuestos, ante quien corresponda, a dar el testimonio de lo que eres, una mujer excepcional, obviamente por la condición de ser humano tenemos errores, una mujer que se ha batido en medio de las injusticias para sacar a relucir siempre tu interés de servir a los demás sin esperar nada a cambio y de trabajar sin descanso por tu familia y tus amigos.

Pedro y los niños pueden tener la certeza que tú y ellos no están solos en este camino que hemos de recorrer juntos, con miles de Caucanos que te profesamos una amistad reciproca a la tuya y que no nos quedaremos callados ante la infamia.

Un abrazo gigante, te queremos.

 

 

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