Verificación rutinaria

Cuando usted llegue a casa debe consultar por todos los medios a su alcance si está vivo; regularmente no lo hace, le parecería insólito, pero debe hacerlo.

Si tiene la satisfacción de constatarlo, no ha terminado el proceso, debe continuarlo, algunas prácticas rutinarias, acostumbradas en las ciudades convulsas, son útiles como éstas:

Con la ayuda de un médico, preferiblemente forense, haga una revisión más detallada de su cuerpo, es posible que tenga que acudir a Foucault, pero no se vaya a poner a filosofar.

Si considera que está vivo es una nueva victoria; ahora mírese en un espejo, observe si tiene alguna lesión, algún hematoma, una herida de bala, verifique si el calibre es mortal, por ejemplo, pueden ser cuatro orificios de nueve milímetros, si lo han acuchillado y cuántas veces, toque su estructura ósea, es posible que aún tenga un cuchillo o un proyectil incrustado en su pecho.

Si es un líder social (o una lideresa), ahora sí, concilie el sueño. Doscientos líderes han sido asesinados por creer en la paz.

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